
Aprender a dibujar un gato paso a paso es una de las mejores formas de empezar en el mundo del dibujo, porque con solo unas cuantas formas básicas —óvalos, círculos y líneas curvas— se consigue un resultado que realmente parece un gato. No hace falta ser un experto ni tener materiales especiales: alcanza con una hoja, un lápiz y unos diez minutos de paciencia.
Esta guía explica cómo hacer un dibujo de gato desde cero, siguiendo cada paso por separado para que cualquier persona, incluidos los niños, pueda seguirlo sin perderse. También vas a encontrar variantes para dibujar un gato fácil en estilo kawaii, realista o de caricatura, según el resultado que busques.
Todo empieza con un óvalo, parecido a un melón o a un huevo apoyado de lado, ubicado en el centro de la hoja. Este óvalo será la base de la cara del gato, así que conviene dejar espacio suficiente alrededor para las orejas y, más abajo, para el cuerpo. No hace falta que salga perfecto: los gatos reales tampoco tienen la cabeza geométricamente exacta.

En la parte superior del óvalo, dibuja dos triángulos, uno a cada lado, con las puntas ligeramente hacia afuera. Si las orejas quedan un poco torcidas o desiguales, mejor: le da al dibujo un aire más natural y menos robótico. Para un gato kawaii, conviene hacerlas un poco más redondeadas en la punta.

Dentro de la cabeza, marca dos círculos u óvalos pequeños para los ojos, separados por un espacio de más o menos un ojo de distancia. La nariz se resuelve con un pequeño triángulo invertido o, si prefieres un estilo más simple, con un punto. Debajo, una línea curva pequeña hace de boca, y a los costados se agregan unas líneas rectas finitas: los bigotes. En esta parte es donde más se nota el estilo elegido: ojos grandes y redondos para un gato tierno, ojos rasgados para uno más realista.

Debajo de la cabeza, traza una forma ovalada más grande, un poco inclinada, que servirá de cuerpo. Puedes dibujar al gato sentado, con el cuerpo más vertical y compacto, o acostado, con una forma más alargada. La unión entre la cabeza y el cuerpo no necesita una línea marcada: alcanza con que las dos formas se toquen o se superpongan levemente.
Dentro del contorno del cuerpo, o justo debajo, agrega las patas delanteras con dos líneas curvas cortas terminadas en una forma ovalada pequeña, como si fueran los «pies» del gato. Si el gato está sentado, las patas traseras casi no se ven; si está de pie o caminando, se dibujan un poco más separadas, con la misma lógica.

Este es el detalle que le da personalidad al dibujo. Traza una línea larga y ondulada que salga desde uno de los costados del cuerpo, con forma de ese o de signo de interrogación. Una cola curva hacia arriba transmite un gato juguetón; una cola que envuelve las patas delanteras da una sensación más tranquila.
Una vez que todas las formas están en su lugar, repasa el dibujo con un trazo más firme y borra las líneas de guía que ya no necesites. A partir de aquí, el dibujo de gato para colorear queda listo para pintarlo con lápices de colores, rotuladores o témpera. Puedes agregar manchas, rayas o un color sólido, según el tipo de gato que tengas en mente.
La secuencia anterior sirve como base, pero pequeños cambios en las proporciones dan resultados muy distintos:
Probar las tres variantes con el mismo esquema de pasos es una buena forma de encontrar el estilo con el que más cómodo te sientas.
Es normal que las primeras veces las proporciones no queden como uno espera, y no hay nada de malo en eso. Algunas cosas ayudan a mejorar rápido:
Con estos siete pasos, cualquiera puede aprender a dibujar un gato bonito y con carácter propio, sin depender de una plantilla exacta ni de materiales complicados.